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Violencia de género

La violencia política de género sigue marcándonos y en Colombia 2026 se viste de asedio digital

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Ser candidata en Colombia en 2026 implica enfrentar dos campañas: una por los votos y otra contra el acoso digital. Insultos, amenazas, sexualización con IA y ataques suceden seguido. No es parte del oficio. Es violencia política de género y un ataque directo a nuestra representación democrática.

Qué está pasando con la violencia digital contra nosotras las mujeres en política en Colombia

Faltan menos de dos semanas para las elecciones legislativas y violencia política de género en Colombia se ha intensificado.

No se trata de hechos aislados. Vemos cómo se repite un patrón de hostigamiento en redes sociales que busca desgastarnos, intimidarnos y desviar el debate de lo importante.

Estos son algunos casos de violencia política de género en las elecciones 2026 que hoy encienden las alarmas y nos recuerdan que participar en política no debería implicar soportar violencia.


1. Lina María Garrido (Senado – Cambio Radical)

Lina María Garrido fue blanco de lo que se conoce como dinámica de enjambre. Tras insultos degradantes de un contendiente “pedazo de mierda con sombrero”, las redes amplificaron el mensaje y multiplicaron el agravio.

La representante a la Cámara fue blanco de insultos y amenazas tras su réplica al discurso del presidente en la instalación del Congreso. Fuente: Infobae.

El Impacto: en menos de 24 horas se registraron más de 500 respuestas de odio. La conversación se desplazó de sus propuestas y su agenda pública hacia su vida personal.

Cuando esto ocurre, no solo se distorsiona el debate democrático, también se nos envía un mensaje de advertencia a todas. Participar en política no debería implicar soportar ataques que buscan silenciarnos y deslegitimarnos.

Tipo de violencia y por qué importa

  • Es violencia digital porque ocurre y se expande en redes sociales con efecto masivo.

  • Es violencia política porque afecta de forma directa su aspiración al Senado en la campaña 2026 en Colombia.

  • Es violencia simbólica porque degrada su imagen pública para restarle legitimidad.

No busca debatir ideas. Busca aislarla del escenario democrático.

2. Sofía Araujo (Cámara – Centro Democrático)

Su caso representa la deslegitimación de la víctima. Tras denunciar acoso sexual y amenazas de muerte ante la Fiscalía, la respuesta en redes no fue de solidaridad, sino de ataque reputacional.

El patrón: se le vinculó con “dinastías paramilitares” para invalidar su denuncia, calificándola de “teatro electoral”. Cuando denunciamos, muchas veces no solo enfrentamos la violencia inicial, sino también el castigo digital por atrevernos a hablar.

Tipo de violencia

  • Es violencia digital porque se ejecuta en plataformas sociales.

  • Es violencia psicológica porque desacredita y presiona emocionalmente a la candidata.

  • Es violencia política porque castiga su participación pública.

  • Es acoso porque la agresión es reiterada y dirigida.

Se busca deslegitimar a la víctima para silenciar la denuncia.

3. Vicky Dávila precandidata presidencial por firmas

Vicky Dávila enfrentó un episodio que escaló de lo verbal a lo performático. Un video viral mostró a un usuario simulando golpear repetidamente su imagen. La escena convirtió la agresión simbólica en una representación explícita de violencia.

Riesgo democrático: este tipo de contenido multimedia transforma la agresión simbólica en una amenaza física latente, una conducta que incluso contempla el Código Penal. No es libertad de expresión: es violencia política de género que busca disciplinarnos y silenciarnos.

Tipo de violencia y por qué importa

  • Es violencia digital porque circula en entornos virtuales con alta visibilidad.

  • Es violencia simbólica porque representa una agresión física sin contacto real.

  • Es violencia política porque se dirige contra una precandidata presidencial.

Este tipo de contenido puede configurar amenaza y tiene implicaciones penales. Cuando se normaliza, erosiona el debate democrático.

Mapa del hostigamiento electoral contra candidatas en Colombia

La violencia política de género en las elecciones 2026 no distingue ideología. No importa si somos candidatas de izquierda, derecha o centro. El ataque siempre encuentra un ángulo de género.

Este patrón confirma cómo el acoso digital a candidatas se ha convertido en una barrera estructural.

4. La Profe Luisa – Partido Liberal

Fue víctima de sexualización forzada mediante el envío de imágenes explícitas y mensajes obscenos desde perfiles anónimos. El objetivo fue intimidar y reducir su presencia pública.

Tipo de violencia explicado

  • Es violencia digital porque se produce en redes sociales.

  • Es violencia política porque intenta condicionar su participación electoral.

La sexualización se usa como mecanismo de intimidación y control simbólico.

5. Claudia Romero – Pacto Histórico

Claudia Romero denunció una campaña de calumnias y ataques contra su apariencia física. Los insultos buscaron desviar la conversación hacia su cuerpo y no hacia sus propuestas.

Claudia Romero aseguró que rumores intentarían afectar su aspiración. Foto: Redes sociales

Tipo de violencia y efecto

  • Es violencia política porque interfiere en su aspiración electoral.

  • Es violencia digital por su difusión en plataformas.

  • Es violencia psicológica porque pretende humillar.

  • Es violencia simbólica porque utiliza estereotipos físicos para desacreditar.


6. Jennifer Pedraza – Dignidad y Compromiso

Jennifer Pedraza enfrentó amenazas veladas y descalificaciones personales que superaron el debate ideológico. El tono dejó de centrarse en argumentos y pasó a insinuaciones intimidantes.

Tipo de violencia y alcance

  • Es violencia política porque afecta su ejercicio público.

  • Es violencia digital porque se amplifica en redes sociales.

Las amenazas veladas buscan intimidar sin asumir responsabilidad directa, lo que dificulta la respuesta institucional.

Por qué ocurre la violencia digital de género contra las mujeres en colombiana

Nuestra exclusión de la vida pública no es nueva. Sin embargo, la violencia digital contra nosotras en la política se ha intensificado con la masificación de las redes sociales.

El anonimato facilita el ataque. Los algoritmos priorizan la interacción, y el contenido polémico genera mayor alcance.

Además, persiste una dinámica estructural que cuestiona nuestra capacidad intelectual o moral cuando ocupamos el espacio público.

A esto se suma una brecha legal: aunque la Ley 2453 de 2025 tipifica la violencia política de género, la velocidad de viralización suele superar la capacidad de respuesta judicial.

Cómo nos afecta la violencia digital a todos los ciudadanos

Cuando se normaliza la violencia digital contra nosotras en la política, se erosiona la democracia. El debate se degrada porque el algoritmo privilegia el insulto sobre la propuesta. Y lo que se permite en digital puede escalar a escenarios físicos.

Por eso, la violencia digital contra nosotras en la política afecta a toda la ciudadanía.

Impacto en nuestra participación política

Cuando una candidata es atacada de forma sistemática, no solo la atacan a ella: envían un mensaje disuasivo a todas nosotras. El costo de entrar y permanecer en la política se vuelve más alto.

La violencia política de género no solo daña a quien la sufre directamente. Reduce nuestras voces, limita nuestra representación y restringe nuestra presencia en los espacios de decisión.

Impacto en la calidad del voto

Si el debate se centra en insultos, apariencia física o ataques personales contra nosotras las mujeres, los ciudadanos reciben menos información sobre propuestas. Esto debilita la decisión informada en la campaña 2026 en Colombia.

Además, se normaliza el abuso como forma de discusión pública. Si aceptamos el acoso digital contra candidatas como parte del juego político, la democracia pierde estándares. Y cuando la democracia pierde estándares, perdemos todos.

Proteger a las candidatas también es proteger la democracia. Porque cuando atacan a una, afectan la participación de todas.

Preguntas frecuentes sobre la Violencia política de genero en Colombia

¿Qué es la violencia política de género en elecciones?

Es cualquier acción basada en género que busque limitar o afectar los derechos políticos de una mujer candidata, incluida la violencia digital, simbólica o psicológica.

¿La violencia digital puede considerarse violencia política?

Sí. Cuando los ataques en redes buscan intimidar, desacreditar o frenar una aspiración electoral, se configura como violencia política de género.

¿Por qué la violencia política de género afecta la democracia?

Porque reduce la participación de mujeres, degrada el debate público y limita la representación en igualdad de condiciones.

¿Qué sanciones contempla la ley para la violencia política de género en elecciones?

La Ley 2453 de 2025 tiene un enfoque de prevención y sanción integral. La norma define que cualquier acción basada en género que restrinja los derechos políticos de una mujer es violencia.

Aunque la propia ley establece medidas para sancionar y prevenir la violencia política (como acompañamiento legal, medidas cautelares y protocolos institucionales), las sanciones específicas (como multas, suspensión de derechos o penas penales) se aplican según otros marcos normativos complementarios en Colombia.