Rituales de año nuevo y otras lecciones de prosperidad del gobierno de Gustavo Petro

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El fin de año llega y el gobierno de Colombia nos deja una lección clara: la prosperidad no depende de la fe, sino del poder. Los rituales de año nuevo, de la Casa de Nariño a los círculos de Iván Cepeda, dejaron al descubierto el verdadero cambio.

Así se despide el año desde el poder en Colombia

El cierre de año en el poder no nos deja muchas sorpresas. Con rituales ya conocidos, que sirven menos para pedir un mejor futuro y más para entender en qué terminó convirtiéndose el cambio que alguna vez prometió ser distinto.

El ritual de meterse bajo la mesa para recupera el amor de casa

Para el presidente de Colombia, el ritual de meterse bajo la mesa no es un simple deseo de fin de año. En medio del mandato, la separación y una soledad cada vez más evidente, aparece como el último recurso para recuperar a su familia.

  • El ritual: debajo el comedor de la Casa de Nariño, con las manos en oración y los ojos cerrados.
  • La visión: En su “nube de pensamiento”, se ve a sí mismo recuperando el amor familiar.

La ropa interior amarilla y el espectáculo de la prosperidad e impunidad

La ropa interior amarilla pasó de ser una tradición familiar a un espectáculo de alto nivel, pensado para que el próximo año no falten los contratos ni los “maletines”. Un gesto repetido donde la prosperidad se exhibe y la coherencia, una vez más, no aparece.

  • El escenario: Un bar de striptease exclusivo, donde las luces de neón bañan un ambiente cargado de secretos oficiales y transacciones de alto perfil.
  • La acción: En el centro de la pista, una estríper luciendo una prenda interior de un amarillo estridente (símbolo de riqueza). Gustavo Petro disfrutando del espectáculo y tirando fajos de dinero, acompañado de Iván Cepeda como guardaespaldas y Gustavo Petro dándole dinero en los bolsillos.

La carrera con las maletas: del monte a la mansión

Inspirado en el famoso meme del corredor que carga maletas cada vez más pesadas, este agüero simboliza la evolución del éxito de Iván Cepeda en el Gobierno de Gustavo Petro.

Una imagen simple que resume un recorrido político donde el peso aumenta a medida que el ascenso se consolida.

  1. Nivel inicial: Corriendo con una mochila pequeña y poco dinero, recordando los días de aliado de las bases insurgentes.
  2. Nivel intermedio: Ya como Senador, la maleta crece y el paso es más firme; los billetes empiezan a asomarse por las cremalleras.
  3. Nivel experto: El “corredor” carga maletas gigantescas llenas de efectivo, con una mansión de fondo y el logo de la administración actual. Es el ritual definitivo para asegurar que el próximo año el presupuesto rinda… especialmente para los gastos personales.

Al final Nicolás Petro sobre pasa a Iván Cepeda corriendo con las maletas y subiéndose a un avión con destino Comoras, paraíso fiscal.

Quemar el “Año Viejo”: la hoguera de las pruebas judiciales

Para cerrar con broche de oro, este es el ritual más esperado por los implicados en el desfalco de la UNGRD. Quemar el Año Viejo deja de ser un gesto simbólico y se vuelve una necesidad: que el fuego haga lo que el tiempo y el poder intentan asegurar.

  • La escena: En el patio trasero, un muñeco de “Año Viejo” no relleno de paja, sino de expedientes judiciales, recibos de maletines y copias de la Lista Clinton.
  • El acto: Los protagonistas de los escándalos de corrupción se reúnen con fósforos en mano. Al prender la llama, no piden salud ni amor, sino que el fuego consuma los testimonios de Olmedo López y Sneyder Pinilla. El humo negro que asciende es la señal de que, si las pruebas se vuelven cenizas, la cárcel será solo un mal recuerdo del año que pasó.

Los rituales que no salen en campaña

Ya sea corriendo con maletas llenas de dudosa procedencia o quemando evidencias bajo el nombre de “Año Viejo”, el ritual del Gobierno de Gustavo Petro parece ser uno solo: que la realidad no alcance a la narrativa. ¡Feliz y “próspero” año nuevo!